En el marco de una ceremonia
muy concurrida, el sábado pasado, con la
asistencia masiva de estudiantes y dirigentes sectorales, en la sede principal,
aula magna, del Partido Aprista Peruano
de La Libertad, Jr. Pizarro, se presentó
el reciente libro de la autoría del investigador peruano e historiador y maestro universitario, Dr. German Ernesto Peralta
Rivera, correspondiéndole al Ing. Víctor Ibáñez Avalos, la presentación, afirmando
que:
“Dicho libro titulado: CARTAS DEL DESTIERRO A UN PREMIO NOBEL (1924 – 1930)
subtitulado Epistolario de Haya de la Torre a Romain Rolland, (primera edición,
noviembre del 2016.UPAO.), es una obra complementaria de Haya de la Torre, continuando
la saga de cartas o epístolas, que en diferente periodos de la dilatada vida
del ilustre y recordado líder político trujillano, escribió a diferentes personas,
se están dando a conocer, por investigaciones y publicaciones recientes.
Sin
embargo, cabe aclarar -refirió Ibáñez- la diferencia de la CORRESPONDENCIA publicada por L.A.S. Mosca Azul editores en dos tomos,
en 1982, con estas últimas es que no tienen la respuesta a las cartas enviadas
por Haya de la Torre, pero como escribe, Eugenio Chang Rodríguez, en el prólogo
a las carta cursadas por Haya de la Torre a su biógrafo principal, Felipe Cossío
del Pomar (ver EL APRISMO ES UN ACIERTO Y UNA PROFECÍA. Ediciones L.AC. 2010). Son
epistolarios unidireccionales, porque
no tienen respuesta algunas, es decir, no conociendo las respuestas del destinatario”,
debiendo inferirse la conversación mutua, pero, no por eso,
deja de tener la importancia del caso.
A Víctor Raúl Haya de la
Torre, se le puede estudiar desde diversos ángulos, como ideólogo, estratega,
político, filosofo, escritor, líder, maestro y creador de una doctrina de un movimiento
continental, pero, estas cartas, además, reflejan su conducta humana, sus
estados anímicos, sus vivencias personales
e íntimas y nos ayuda a conocerlo más profundamente o revisar su lado
humano, comportamiento psíquico, y especialmente, las vicisitudes que pasaba
por falta de recursos económicos, pero, supo afrontarlos manteniendo su ética y
moral, sin sacar ventaja ni aprovechar
su posición familiar, ni de líder continental.
El texto presentado, se
componen principalmente de 14 cartas cursada entre los años de 1924 a 1930 al célebre
humanista francés, escritor y premio nobel de literatura en 1915, Romain Rolland Villenueve y que se
encontraban en el archivo de la biblioteca nacional de Paris, Francia. La
relación de ambos personajes empieza en México en noviembre de 1923, cuando el
joven Haya, de 28 años, arriba a ese país en calidad de invitado –NO DE
DESTERRADO, Haya pudo trabajar y desarrollar sus actividades libremente, era el
Presidente de la Federación de Estudiantes del Perú y fundador de las Universidades Gonzales
Prada así lo reconocían- por José
Vasconcelos, quien lo lleva a trabajar en el Ministerio de Educación y allí
apoyó la publicación de la obras de Romain Rolland, razón por la cual, el afamado literato, le envía “sus agradecimientos”, posteriormente, se
conocen personalmente en Suiza, a finales de 1924. Rolland, lo doblaba en edad,
contaba, entonces, con 58 años.
En el presente texto acorde con el libro
presentado -expone Ibáñez- vamos a referirnos a solo dos aspectos, vinculados a
la biografía de Haya de la Torre, la primera, tema recurrente, sobre la
influencia que ejercieron los primeros maestros de su juventud y la segunda, poco
conocido, pero muy importante, su extraña y cercana relación filial - amical con
la dama inglesa, Anne Graves, que tanto
influiría en su vida de esa etapa, pero, poco mencionada por el mismo Haya, y
por sus biógrafos oficiales, como Luís Alberto Sánchez y Cossío del Pomar, para
cumplir nuestro propósito, solo vamos a
citar dos cartas.
La primera carta data del 16
de febrero de 1924, enviada desde México, el
joven Haya, empieza recordando que fue en 1922, cuando viajaba a la
Argentina, llevaba como cabecera dos libros de Rolland y sentía gran admiración
por el escritor francés. Analizando esta carta, German Peralta, al comentar la
influencia del anarquista Manuel Gonzales Prada (1844- 1918) sobre el joven
líder trujillano, escribe: “Por su personalidad Gonzales Prada fue más
un referente obligado, antes que un maestro que formara o guiara
permanentemente a los jóvenes”, a mi entender, Peralta, pierde la
oportunidad de sustentar ampliamente la relación del joven Haya con Manuel Gonzales
Prada, para justificar su afirmación transcribe las palabras de Haya: “Que
siempre estuvo solo o casi solo y que nunca tuvo un maestro que lo guiara. Mi
marcha no tuvo guías ni rutas ni
siquiera atisbos de dirección”, pero, se olvida, que poco antes,
escribía que su maestro y de su generación, fue don Manuel Gonzales Prada, así
como lo educadores argentinos, como Alfredo Palacios, José Ingenieros, Gabriel del
Mazo, Manuel Ugarte y otros. Estas frases citadas, hoy darían plena validez a la
antigua tesis del periodista ya fallecido, Pedro Planas Silva, que en su texto
sobre el Joven Haya, afirmaba que “La relación del Joven Haya con Gonzales Prada
fue un mito, un invento de los apristas, que nunca hubo tal relación directa ni
fundamental, ni influencia de maestro a discípulo, solo fue una relación
intrascendente, cuando lo visitó en 1917, en la biblioteca nacional donde el
maestro Prada era director” (Los Orígenes
del APRA. DCI. 1985). La investigación posterior rebelan las secuencia de
veces que el joven Haya reconoce a
maestros, como a González Prada y otros.
El mismo Peralta, en su texto sobre “La Ética del Joven Haya” (1995. CPT.
Trujillo) publica la carta fechada el 29 de abril de 1923, enviada desde
Chorrillos, es decir 10 meses antes, al escritor provinciano, Luis Velasco Aragón,
donde le dice de Gonzales Prada que “Es espíritu luminoso y director, cuya obra
hay que divulgar, como el más bello evangelio civil de nuestra historia contemporánea….
Apóstol admirable …. Maestro, apóstol, cuya siembra florecerá a riesgo de
sangre… que es su maestro”.
La conclusión, significaría una severa contradicción,
que el joven Haya incurre en ambas cartas citadas, probablemente, buscaba, con
este cumplido, si es un cumplido, un
acercamiento mayor a Rolland, apareciendo como discípulo predilecto o quizás
una identidad propia, muy cercana al célebre autor de “Juan Cristóbal” y “Vidas
Admirables”. O probablemente, tributarle un cerrado homenaje personal. Porque
es imposible aceptar que el Joven Haya no se acordara lo escrito ocho meses antes.
Otro tema significativo, es
su relación con Anne Graves, educadora inglesa, con quien tiene una relación
amical muy estrecha, desde 1920, pero que, aparentemente, duro muy poco, se
conocen en Lima, en el colegio Angloperuano, donde ambos trabajaban como
profesores y estando en México, el joven Haya la busca y mantiene una relación
muy cercana, según sus propias palabras. Pero ¿Quién es esta fémina? y porque su cercanía con el joven Haya. Felipe Cossio del
Pomar, en sus texto biográficos no lo menciona, salvo una línea, (ver Víctor Raúl
México. Edición 1969) que se encontró en México con Haya y lo presenta como aspirante a
escritora, nada más, no hay otra referencia sobre ella. Más bien Luis
Alberto Sánchez, en su obra sobre “HAYA DE LA TORRE Y EL APRA” (tercera edición,
1985. Editorial Universo S.A.) nos la presenta de la siguiente manera: “Mis Anna
Melissa Graves, era una mujercita pequeña,
vivaz, toda corazón y dinamismo, altruista
por vocación y temperamento”. En su “APUNTES PARA UNA BIOGRAFIA DEL
APRA” (primera edición 1978. Mosca Azul Editores). LAS ya la había descrito “Que pertenecía
a esa peculiar familia de filántropos cristianos, pero independientes que
auscultaban toda clase de novedades y están dispuestos a dar su vida y, lo más difícil,
su dinero, en servicio de una causa que consideren justa. Mis Graves tenía
puesta su fe –un extraordinaria fe – en la
capacidad conductora y revolucionaria de su joven colega y quiso contribuir a su
formación socio económica…”. Finalmente, en el texto póstumo de LAS “SOBRE
LA HERENCIA DE HAYA DE LA TORRE” (enero de 1994) el maestro sanmarquino, refiere
que miss Anna Graves “A principios de 1924, era una especie de misionera
protestante, muy amiga de John Mackay y gracias
a ella el joven haya pudo ir Rusia como parte
de una excursión de jóvenes americanos”, tesis descartada actualmente,
porque el viaje de Haya a Rusia tuvo otros auspiciadores. (Ver ¿El joven Haya fue
comunista? Texto publicado en el Ademista N° 7, febrero de 2017, por Víctor Ibáñez
Avalos). LAS termina su relato sobre Anne Graves: “Ella tenía gran aprecio a Víctor Raúl
y llegó a confiarle algunos detalles
de su vida afectiva en Chile en 1935, me hablo de él con ternura de madre llamándolo “my poor child” (mi pobre hijo), en
esos momentos Haya se encontraba en el Perú perseguido por la dictadura de Benavides.
Posteriormente, las relacione amicales entre ambos personajes se
volvieron truncas y extinguidas, no vuelve a aparecer en la frondosa vida del
fundador del APRA. pero, eso fue ms adelante, volvamos a lo pensado por el joven
HAYA.
Escribe Haya a Rolland en la
carta N° 11, del 18 de abril de 1925,
enviada desde Londres, refiriéndose a ella: “En el Perú me dijo que era una
revolucionaria, despertó en mi simpatía y respetuosa admiración. Mantuvimos una
amistad epistolar y en México lo primero que hice fue buscarla. Allí nuestra
relación amistosa se estrechó y días después de su salida a Estados Unidos, ella
me expreso su cariño maternal por mí, su interés en mi vida. Yo, que he visto
en mi vida alejados todos los grandes afectos de mi familia por mi ideas y que
he sentido el rechazó de mis más queridos seres, ansiaba una comunicación espiritual
y un afecto “inteligente” de alguien. Yo comprendí que mis Graves que así tan
generosamente se interesaba por mí, merecía mi afecto y adhesión. No puedo
decirle que la quise como una madre, pero sí que hacía esfuerzos por
quererla así algún día… llegó a escribirme a Moscú proponiéndome como futura esposa a una
señorita Margaret Rob, amiga mía del Perú con quien jamás me ha ligado, sino
una relación de simpatía y amistad. Entonces yo escribí a ella pidiéndole que
diéramos terminada definitivamente la relación que nos unía que me dejara vivir
libremente… Yo no he engañado ni
engaño a mis Graves. Ella sabe que yo no amo a ella como madre. Ella sabe que
solo me une a ella un afecto de amigo agradecido” incluso, en otra misiva, reconoce “Intentar quererla como una madre, pero que no es su madre,
porque ya tiene una y se queja que
querer utilizarlo”.
Este aspecto poco estudiado
en la biografía de Haya de la Torre, rebelan la necesidad de amor espiritual y
amical que padecía, desde su juventud, para sentirse unido y cerca a alguien
mayor que él -por ausencia de amor familiar debido a los largos años fuera del
hogar- en este caso, al lado de Anna Melissa Graves, y no sería la única vez.



















